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Apego desorganizado en la infancia: de dónde viene el término

El apego desorganizado en la infancia empezó como una categoría de la investigación con bebés: una etiqueta para los pequeños cuya conducta hacia su cuidador parecía desarmarse bajo estrés en lugar de seguir una estrategia clara. Aquí te contamos de dónde viene el término, cómo se relaciona con el apego desorganizado en adultos y por qué no es un diagnóstico.

De un vistazo

Propuesto por
Mary Main y Judith Solomon, 1990
Origen
La conducta de bebés en la situación extraña
En adultos
Se relaciona con el apego desorganizado adulto, pero no es lo mismo
¿Es un diagnóstico?
No, como subraya una revisión de consenso de 2017

La palabra «desorganizado» aparece por todas partes cuando se habla de apego en internet, muchas veces como un nombre más duro para un estilo adulto. Su historia real es más acotada y más interesante. Nació de la observación cuidadosa de bebés, y quienes la acuñaron fueron prudentes con lo que puede y no puede decirnos.

De dónde viene el apego desorganizado en la infancia

La investigación del apego con bebés creció alrededor de un procedimiento de laboratorio, la Situación Extraña, desarrollada por Mary Ainsworth y su equipo. Un bebé y su cuidador pasan un rato breve en una sala desconocida, el cuidador sale dos veces y regresa, y los observadores registran qué hace el bebé en cada reencuentro. Ainsworth describió tres patrones organizados: seguro, evitativo y ambivalente (también llamado resistente).[1] Cada patrón es una estrategia. El bebé seguro busca consuelo y se calma; el evitativo mantiene la atención en los juguetes; el ambivalente busca contacto y al mismo tiempo se resiste a él.

En los años siguientes, los investigadores se toparon una y otra vez con bebés que no encajaban en ninguno de los tres. Mary Main y Judith Solomon revisaron esos casos difíciles de clasificar y propusieron una cuarta categoría, desorganizado/desorientado, junto con procedimientos para codificarla.[2] Lo que distinguía a estos bebés no era otra estrategia, sino un fallo momentáneo de la estrategia en presencia del cuidador: conductas contradictorias como acercarse con la cabeza volteada hacia otro lado, quedarse congelados o inmóviles, movimientos que empiezan y se interrumpen, o señales de aprensión hacia el propio cuidador. Aun así, a estos bebés se les asigna además el patrón organizado que mejor les queda, porque la desorganización suele aparecer en episodios breves y no durante toda la sesión.[2]

Por qué un bebé podría desorganizarse

Main y Erik Hesse propusieron una explicación que marcó el campo. Cuando la conducta del cuidador da miedo, o cuando el propio cuidador parece asustado, el bebé enfrenta un problema sin solución: la persona a la que correría para sentirse a salvo es también la fuente de la alarma.[3] Acercarse y huir se activan al mismo tiempo, y las estrategias organizadas se vienen abajo. Main y Hesse relacionaron esto con experiencias de pérdida o trauma no resueltas de los propios padres, evaluadas mediante entrevistas con ellos.[3]

Un metaanálisis amplio reunió después los estudios disponibles en ese momento. Encontró desorganización en muestras de bajo riesgo y de clase media, igual que en muestras de alto riesgo, y con más frecuencia en muestras donde se había documentado maltrato. También encontró vínculos entre la desorganización temprana y dificultades posteriores, pero subrayó que se trataba de asociaciones entre grupos y no de predicciones para un niño en particular.[4]

Lo que el apego desorganizado no es

En 2017, un grupo numeroso de investigadores del apego publicó una revisión de consenso para corregir la forma en que se estaba usando la categoría. Su mensaje fue directo: el apego desorganizado no es un diagnóstico, no es prueba de que un niño haya sufrido maltrato, y la codificación observacional estándar no sirve como herramienta de detección para tomar decisiones en protección infantil o en juzgados familiares.[5] Codificar requiere una formación especializada, e incluso las personas entrenadas trabajan con conductas breves y ambiguas.

Esa prudencia también aplica a los adultos. Leer una lista de rasgos en internet y concluir «tengo apego desorganizado» es tomar prestada una etiqueta de investigación para algo para lo que nunca se diseñó. Si te preguntas por las condiciones clínicas con las que a veces se confunde, nuestro artículo sobre estilo de apego vs trastorno de apego explica la diferencia.

El apego desorganizado en adultos

La investigación del apego adulto siguió dos caminos. La investigación con entrevistas, a partir del trabajo de Main, estudió cómo hablan los adultos sobre su infancia; ahí, la categoría paralela a la desorganización infantil se llama no resuelta, y describe fallos en el razonamiento cuando una persona habla de una pérdida o un trauma.[3] La investigación con autoinformes, la tradición de la que vienen los cuestionarios y los tests, tomó otro rumbo.

Dentro de esa tradición, Kim Bartholomew y Leonard Horowitz propusieron cuatro estilos adultos según cómo se ve una persona a sí misma y a los demás. Su estilo temeroso describe a quienes desean cercanía pero temen el rechazo, tienen una visión negativa de sí mismos y de los otros, y por eso tienden a evitar la intimidad que anhelan.[6] En el modelo posterior de dos dimensiones, esto corresponde a una ansiedad de apego alta junto con una evitación alta.[7] Puedes leer más en nuestro artículo sobre el modelo de cuatro categorías y en la página de apego desorganizado en adultos.

La coincidencia con la desorganización infantil es temática. Las dos describen un nudo en el que la cercanía se desea y se teme a la vez, y las dos se notan como un ir y venir más que como una estrategia estable. Por eso en español es tan común decir «apego desorganizado» para hablar del estilo adulto que Bartholomew llamó temeroso. Aun así, no son lo mismo:

  • Método distinto. La desorganización infantil la codifican observadores entrenados que miran conductas. El estilo adulto se mide casi siempre con cuestionarios en los que la persona describe lo que siente.
  • Edad y objeto distintos. Uno se refiere a un bebé con un cuidador concreto. El otro, a las expectativas generales de un adulto en sus relaciones cercanas.
  • Evidencia distinta. Un niño clasificado como desorganizado no se convierte automáticamente en un adulto con apego desorganizado, y un adulto con ese estilo no fue necesariamente un bebé desorganizado.[7]

En Pairlings llamamos al cuarto estilo adulto apego desorganizado, porque así se le conoce en español, y aclaramos que en la investigación con adultos se llama temeroso-evitativo, que es la tradición en la que se basa nuestro test. La comparación con el otro estilo evitativo está en evitativo desdeñoso vs desorganizado.

Cómo usar el término con cuidado

Si la idea del apego desorganizado resuena contigo, puede servirte de espejo: tal vez notas que buscas a las personas y luego te retiras, o que la cercanía te parece necesaria y riesgosa al mismo tiempo. Tómalo como un patrón que vale la pena entender, no como un veredicto. Las tendencias de apego en los adultos se forman a lo largo de muchas relaciones y pueden cambiar, como explicamos en el artículo sobre el apego seguro adquirido.[7]

Nuestro test de apego te ubica en las dos dimensiones de ansiedad y evitación, y en cómo funciona el test explicamos sus límites. No clasifica la desorganización y no es un diagnóstico. Si el patrón viene acompañado de una historia de trauma, o de un malestar que afecta tu vida diaria, hablar con un profesional es un buen siguiente paso; en buscar ayuda te decimos por dónde empezar.

Preguntas frecuentes

Preguntas sobre este tema

¿El apego desorganizado de los bebés es lo mismo que el de los adultos?

No exactamente. La desorganización infantil es una categoría que surgió de observar a bebés con su cuidador. El apego desorganizado en adultos es un estilo que viene de cuestionarios y entrevistas. Los dos comparten un tema, desear la cercanía y a la vez sentirla insegura, y en español llevan el mismo nombre, pero vienen de métodos distintos y no son intercambiables.

¿Cómo se manifiesta el apego desorganizado en adultos?

Los investigadores no definieron la desorganización como una lista de señales adultas: se codificaba a partir de la conducta de bebés en un procedimiento concreto. Si te reconoces en un patrón de acercarte y alejarte, buscar cercanía y retirarte cuando llega, eso se parece más a la descripción del estilo adulto desorganizado. Es una tendencia para reflexionar, no un resultado sobre ti.

¿El apego desorganizado significa que hubo maltrato en la infancia?

No. La desorganización aparece con más frecuencia en muestras de alto riesgo, pero también en familias comunes de bajo riesgo, y una revisión de investigadores destacados del apego advirtió de forma explícita que no debe tomarse como prueba de maltrato ni usarse para tomar decisiones sobre una familia.

¿El apego desorganizado es un trastorno?

No. Es una clasificación de investigación sobre la conducta de apego, no un diagnóstico del DSM-5 ni de la CIE-11. Los trastornos del apego clínicos son condiciones aparte, y los explicamos en nuestro artículo sobre estilo de apego y trastorno de apego.

¿Se puede sanar el apego desorganizado?

Los patrones de apego en niños y adultos no son fijos. La investigación sobre su estabilidad muestra continuidad, pero también cambios reales, muchas veces ligados a lo que sucede en relaciones posteriores. Nuestro artículo sobre el apego seguro adquirido resume lo que se sabe sobre el cambio.

Ver también

Fuentes

  1. ↑ Ainsworth, M. D. S., Blehar, M. C., Waters, E., & Wall, S.(1978). Patterns of Attachment: A Psychological Study of the Strange Situation. Lawrence Erlbaum Associates.
  2. ↑ Main, M., & Solomon, J.(1990). Procedures for identifying infants as disorganized/disoriented during the Ainsworth Strange Situation. In M. T. Greenberg, D. Cicchetti & E. M. Cummings (Eds.), Attachment in the Preschool Years. University of Chicago Press.
  3. ↑ Main, M., & Hesse, E.(1990). Parents' unresolved traumatic experiences are related to infant disorganized attachment status: Is frightened and/or frightening parental behavior the linking mechanism?. In M. T. Greenberg, D. Cicchetti & E. M. Cummings (Eds.), Attachment in the Preschool Years. University of Chicago Press.
  4. ↑ van IJzendoorn, M. H., Schuengel, C., & Bakermans-Kranenburg, M. J.(1999). Disorganized attachment in early childhood: Meta-analysis of precursors, concomitants, and sequelae. Development and Psychopathology, 11(2).
  5. ↑ Granqvist, P., Sroufe, L. A., Dozier, M., Hesse, E., Steele, M., et al.(2017). Disorganized attachment in infancy: A review of the phenomenon and its implications for clinicians and policy-makers. Attachment & Human Development, 19(6).
  6. ↑ Bartholomew, K., & Horowitz, L. M.(1991). Attachment styles among young adults: A test of a four-category model. Journal of Personality and Social Psychology, 61(2).
  7. ↑ Mikulincer, M., & Shaver, P. R.(2016). Attachment in Adulthood: Structure, Dynamics, and Change (2nd ed.). Guilford Press.

Categoría Investigación · Más en esta categoría: Ansiedad y evitación en el apego, La situación extraña

Última actualización: 28 de septiembre de 2026