De un vistazo
- Origen
- La Entrevista de Apego Adulto (Main y su equipo)
- Describe
- Adultos seguros cuyas primeras relaciones fueron difíciles
- Estabilidad
- Moderada desde la infancia, no fija (Fraley, 2002)
- Caminos de cambio
- Relaciones confiables, reflexión, notar tu estrategia, terapia
Mucha gente lee sobre estilos de apego y luego se hace la misma pregunta: ¿así voy a ser para siempre? La respuesta corta de la investigación es que no. Las tendencias de apego son bastante estables, pero no están fijas, y el concepto de seguridad adquirida se construyó justamente alrededor de esa posibilidad.
De dónde viene el apego seguro adquirido
La idea surgió de la Entrevista de Apego Adulto (Adult Attachment Interview), desarrollada por Mary Main y su equipo. En lugar de pedir a las personas adultas que se califiquen a sí mismas, la entrevista les pide describir sus relaciones de infancia y respaldar esas descripciones con recuerdos concretos.[1] Lo que cuenta para la seguridad no es qué tan feliz fue la infancia, sino qué tan coherente es la forma de hablar de ella: si el relato es consistente, equilibrado y abierto a la reflexión, también en las partes dolorosas.
Este diseño hizo visible a un grupo sorprendente. Algunas personas describían relaciones tempranas claramente difíciles, como una madre o un padre que rechazaba o no estaba disponible, y aun así contaban esa historia de la manera coherente y reflexiva típica de quienes tienen un apego seguro. Los investigadores empezaron a llamarlas seguras adquiridas (earned secure), en contraste con las personas de seguridad continua, cuyo cuidado temprano había sido de apoyo.[2]
Qué encontró la investigación sobre la seguridad adquirida
Joan Pearson y sus colegas compararon a padres y madres clasificados como seguros adquiridos con otros de seguridad continua y con otros inseguros. El grupo de seguridad adquirida reportaba más síntomas depresivos que el de seguridad continua, pero en las interacciones observadas criaba con una calidez y una estructura parecidas.[2] El pasado había dejado huella, pero no decidía cómo cuidaban a sus propios hijos.
Glenn Roisman y su equipo añadieron después una advertencia importante. Con datos de un estudio de largo plazo que había observado a los participantes desde bebés, pudieron comparar lo que las personas adultas contaban de su infancia con los registros hechos en su momento. Sus resultados sugerían que quienes eran clasificados como seguros adquiridos a partir de sus recuerdos no siempre habían recibido el cuidado duro que su relato daba a entender, y que el ánimo bajo del presente puede teñir la forma de recordar el pasado.[3] También estudiaron a personas cuya seguridad se había desarrollado de forma prospectiva, es decir, de una inseguridad observada al principio a la seguridad después. La lección no es que la seguridad adquirida sea una ilusión, sino que la memoria no es un archivo, y que el cambio conviene estudiarlo a lo largo del tiempo en vez de deducirlo solo de los recuerdos.
¿Se puede cambiar el estilo de apego? Lo que muestran los estudios de estabilidad
Hay dos tipos de investigación que responden a esta pregunta.
De la infancia a la adultez. Everett Waters y sus colegas siguieron a un grupo desde la infancia hasta la adultez temprana. Muchos participantes conservaron la misma clasificación durante veinte años, y quienes cambiaron tenían más probabilidad de haber vivido eventos negativos importantes, como la muerte de uno de los padres, un divorcio o una enfermedad grave en la familia.[4] El metaanálisis de R. Chris Fraley sobre estudios de estabilidad encontró una estabilidad moderada desde la infancia, algo compatible con la idea de que la experiencia temprana deja una huella duradera que las experiencias posteriores siguen modificando.[5]
Dentro de la adultez. Un estudio posterior de Fraley y su equipo midió varias veces el apego que las personas adultas reportaban. Encontró un núcleo estable junto con fluctuaciones reales, y cambios que seguían lo que estaba pasando en sus relaciones.[6] El panorama no es «todo se decide en la infancia» ni «lo eliges libremente»: es una tendencia con inercia que sigue respondiendo a la experiencia.[7]
Estos resultados encajan con la visión de dos dimensiones que se explica en ansiedad y evitación en el apego. Acercarse a la seguridad suele significar bajar poco a poco en ansiedad, en evitación o en ambas, no saltar de una caja a otra.
Caminos cotidianos hacia el apego seguro adquirido
La investigación no ofrece una fórmula, pero sí señala algunos caminos comunes que aparecen una y otra vez en la literatura.[7]
- Relaciones que demuestran ser confiables. Una pareja, una amistad, un mentor o un familiar que sigue respondiendo con el tiempo puede actualizar poco a poco lo que esperas de los demás. Para las tendencias ansiosas, eso puede significar aprender que la tranquilidad que te dan no se agota; para las evitativas, que depender de alguien no te quita independencia.
- Darle sentido a tu historia. La Entrevista de Apego Adulto sugiere que la coherencia importa más que un pasado perfecto. Escribir, platicar con personas de confianza o leer sobre apego puede ayudarte a reflexionar sobre lo que pasó y cómo te marcó, sin justificarlo ni dramatizarlo.[1]
- Notar tu estrategia en el momento. Reconocer un movimiento conocido, como mandar un tercer mensaje o quedarte en silencio, te da un pequeño margen para decidir qué hacer después. Las tendencias cambian a base de pequeñas decisiones repetidas.
- Terapia. Muchos enfoques terapéuticos trabajan con patrones de relación, y un terapeuta ofrece un vínculo estable en el que pueden formarse expectativas nuevas. Vale especialmente la pena si tus primeras experiencias fueron dolorosas, si un patrón sigue lastimándote a ti o a otras personas, o si hay ansiedad o ánimo bajo de por medio.[7] En buscar ayuda te contamos por dónde empezar.
Para cada estilo en particular, las páginas de apego ansioso, apego evitativo y apego desorganizado incluyen una sección sobre el cambio. La página de apego seguro describe cómo se ve la seguridad en el día a día, y eso ayuda a saber hacia dónde vas. Si no tienes claro cuál de los dos patrones evitativos se parece más al tuyo, evitativo vs. desorganizado los compara.
Una mirada realista al cambio
La seguridad adquirida no es una meta final. Las personas con apego seguro también sienten ansiedad o quieren distancia a veces; lo que cambia es qué tan rápido se recuperan y qué tan abiertamente pueden hablar de ello. Los retrocesos en épocas de estrés son normales y no borran lo avanzado. La idea popular de que tu estilo queda fijo desde la infancia es uno de los temas que revisamos en mitos del apego.
Si quieres un punto de partida, nuestro test de apego muestra dónde estás hoy en las dos dimensiones. Repetirlo unos meses después puede mostrar movimiento, con la salvedad de que el estado de ánimo y las circunstancias del momento influyen en las respuestas, como explicamos en cómo funciona el test. Es una herramienta de reflexión, no un diagnóstico.
Preguntas sobre este tema
¿Se puede cambiar el estilo de apego?
Sí. Los estudios que siguen a las mismas personas durante muchos años encuentran que el apego es moderadamente estable, no fijo. El cambio es más probable después de experiencias importantes en las relaciones, tanto dolorosas, como una pérdida, como de apoyo, como una pareja o una amistad confiable.
¿Cuánto tiempo se tarda en desarrollar un apego seguro?
No existe un plazo respaldado por la investigación, y quien promete uno está adivinando. El cambio en el apego suele ser gradual y con altibajos, y muchas veces se nota primero en detalles, como recuperarte de una discusión más rápido que antes.
¿Necesito ir a terapia para tener un apego seguro?
No necesariamente. Mucha gente avanza hacia la seguridad a través de sus relaciones y de la reflexión. La terapia puede ayudar mucho, sobre todo cuando las primeras experiencias fueron dolorosas o cuando un patrón sigue causando malestar, y en esos casos vale la pena considerarla.
¿El apego seguro adquirido vale lo mismo que haber sido seguro siempre?
Los estudios que compararon ambos grupos encontraron que los padres y madres con seguridad adquirida podían ser tan cálidos y atentos con sus hijos como quienes fueron seguros desde siempre, aunque algunos reportaban más ánimo bajo. La seguridad adquirida es seguridad real, no una copia de segunda.
¿Una persona con apego seguro puede volverse insegura?
Sí, el cambio va en ambas direcciones. Los estudios longitudinales relacionan los alejamientos de la seguridad con eventos estresantes, como una pérdida o una ruptura familiar seria. Lo más útil es ver la seguridad como una tendencia que las relaciones siguen moldeando.
Ver también
- Teoría del apego: de los bebés de Bowlby a las relaciones adultasLa teoría del apego explicada: el vínculo con quien nos cuida según Bowlby, la investigación de Ainsworth y su paso a los estilos de apego adultos.
- Ansiedad y evitación en el apego: las dos dimensiones detrás de cada estiloLa ansiedad y la evitación en el apego son las dos dimensiones detrás de los estilos de apego adultos: su origen y por qué funcionan mejor que las cajas.
- 7 mitos del apego y lo que de verdad dice la investigaciónSiete mitos del apego muy difundidos, del estilo fijo de por vida al evitativo sin sentimientos y el ansioso intenso, contrastados con la investigación.
- Evitativo desdeñoso vs desorganizado: la diferenciaApego evitativo desdeñoso y apego desorganizado comparados: qué comparten, en qué se distinguen y una tabla basada en la investigación.
Fuentes
- ↑ Main, M., Kaplan, N., & Cassidy, J.(1985). Security in infancy, childhood, and adulthood: A move to the level of representation. Monographs of the Society for Research in Child Development, 50(1/2).
- ↑ Pearson, J. L., Cohn, D. A., Cowan, P. A., & Cowan, C. P.(1994). Earned- and continuous-security in adult attachment: Relation to depressive symptomatology and parenting style. Development and Psychopathology, 6(2).
- ↑ Roisman, G. I., Padrón, E., Sroufe, L. A., & Egeland, B.(2002). Earned-secure attachment status in retrospect and prospect. Child Development, 73(4).
- ↑ Waters, E., Merrick, S., Treboux, D., Crowell, J., & Albersheim, L.(2000). Attachment security in infancy and early adulthood: A twenty-year longitudinal study. Child Development, 71(3).
- ↑ Fraley, R. C.(2002). Attachment stability from infancy to adulthood: Meta-analysis and dynamic modeling of developmental mechanisms. Personality and Social Psychology Review, 6(2).
- ↑ Fraley, R. C., Vicary, A. M., Brumbaugh, C. C., & Roisman, G. I.(2011). Patterns of stability in adult attachment: An empirical test of two models of continuity and change. Journal of Personality and Social Psychology, 101(5).
- ↑ Mikulincer, M., & Shaver, P. R.(2016). Attachment in Adulthood: Structure, Dynamics, and Change (2nd ed.). Guilford Press.
Categoría Cambio y crecimiento · Más en esta categoría: 7 mitos del apego y lo que de verdad dice la investigación
Última actualización: 28 de septiembre de 2026